Google apuesta cada vez más fuerte por su gama Pixel, alejándose de ese concepto de móvil que no está mal, pero que le faltaba mucho para poder competir con otros rivales directos del mercado en Android (y ya no hablemos contra el iPhone).

Sin embargo, parece ser que en los últimos años esto ha cambiado, y en especial los Pixel 8 y 8 Pro han supuesto un golpe encima de la mesa. Ya analicé el Pixel 8 y me gustó muchísimo, así que ahora es el turno del modelo Pro, que tiene muy buena pinta.

Te voy a contar lo mejor y lo peor de un móvil que me ha encantado, pero que tiene también sus defectos claros. Si no quieres leer todo el post, por aquí te dejo la review en vídeo 👇🏻

ESPECIFICACIONES del Pixel 8 Pro

DIMENSIONES162,6 x 76,5 x 8,8 mm
213 g
HARDWAREGoogle Tensor G3
Chip de seguridad Titan M2

12GB RAM LPDDR5X
128/256/512GB UFS 3.1
BATERÍA5.050mAh
30W carga rápida
23W carga inalámbrica
Carga inalámbrica inversa
CONECTIVIDADWi-Fi 7
5G
NFC
Bluetooth 5.3
GPS
PANTALLASuper Actua Display OLED 6,7 pulgadas
2.992 x 1.344 px
LTPO 120Hz
HDR10+
1.600 nits HBM
Hasta 2.400 nits brillo pico
SOFTWAREAndroid 14
AUDIODoble altavoz estéreo
CÁMARAS TRASERASPrincipal: 50 megapíxeles

Gran angular: 48 megapíxeles

Teleobjetivo 5X: 48 megapíxeles
CÁMARA FRONTAL10,5 mp
VÍDEO4K 60fps
EXTRASLector de huellas bajo pantalla  
Reconocimiento facial
IP68
Termómetro

DISEÑO: personalidad propia y materiales premium

En términos de diseño, este Pixel 8 Pro no tiene nada que envidiar a otros rivales de la gama alta. Evidentemente salta a la vista que continuamos con una apariencia muy similar a otras generaciones, pero en mi opinión eso le otorga personalidad propia.

Cuando lo sostenemos en mano notamos que estamos ante un dispositivo muy bien fabricado, gracias al metal y al vidrio que utiliza a lo largo de todo el cuerpo. El peso no es especialmente reducido, 213 gramos, pero sinceramente no se me ha hecho pesado, quizás ayudado por una muy buena ergonomía.

La parte trasera es lógicamente lo que más llama la atención, sobre todo por este módulo de cámaras tan particular que ocupa todo el ancho de dicha trasera. Esto hace que el dispositivo no «baile» cuando lo colocamos encima de una mesa, algo que es de agradecer. Sin embargo, hubiese preferido que este módulo tuviese un acabado mate, ya que evitaría mejor los arañazos futuros, así como las huellas.

La trasera en sí tiene un acabado mate muy suave y agradable, acabada en cristal y que no atrae en absoluto las huellas, salvo en este modelo obsidiana, que sí que puede atrapar algunas huellas. Si no nos gusta, también disponemos de dos colores más: celeste y porcelana.

No quiero olvidarme de algo particular que tenemos en el módulo trasero: un termómetro. Sin entrar en valoraciones muy detalladas, ya te adelanto que es algo que he usado únicamente para esta review, y que sinceramente no le veo mucho sentido, al menos a día de hoy.

Si nos vamos a los marcos, tenemos fabricación en aluminio de muy buena calidad, aunque nuevamente es brillante y atrae las huellas. Una solución como la del Pixel 8 hubiese estado genial, ya que evitaría esta suciedad.

Si nos vamos al frontal, el protagonismo es lógicamente para la pantalla, que es bastante grande y aprovecha muy bien los marcos. En ella tenemos un agujero que alberga el reconocimiento facial. También contamos con un lector de huellas bajo el panel. Ambos métodos de desbloqueo son bastante efectivos, aunque están un pasito por detrás en cuanto a rapidez.

Este Pixel 8 Pro te puede gustar más o menos estéticamente, pero sinceramente creo que no se parece a ningún otro móvil del mercado, y esto en mi opinión es un punto muy positivo en los días que corren. Además, personalmente pienso que es un diseño muy atractivo.

HARDWARE: un procesador polémico y un rendimiento a tener en cuenta

Sobre el papel, este Pixel 8 Pro parte con desventaja respecto a sus rivales directos en lo que a procesador se refiere. Contamos con el Tensor G3, la nueva generación de este chip propio de Google, que teóricamente está por debajo de otras opciones top de Qualcomm o MediaTek.

Le acompañan 12GB de RAM y distintas versiones de almacenamiento, aunque eso sí, únicamente UFS 3.1. Son unas especificaciones que no sorprenden en absoluto, pero que sinceramente pienso que han generado más polémica de lo que deberían.

En el día a día este Pixel 8 Pro no me ha dado ningún problema. Estamos ante un terminal extraordinariamente bien optimizado, y en todo momento la fluidez está garantizada. Es la experiencia que esperamos del smartphone de Google.

Lo que sí es cierto es que este procesador es menos capaz gráficamente. Esto lo notamos en el rendimiento en juegos y tareas pesadas. Podremos realizarlas sin problemas, pero no tenemos esta excelencia que sí nos dan otros procesadores del mercado.

También esto lo he notado en las funciones IA de este Pixel 8 Pro. Como veremos después, en muchos casos tarda más de lo esperado en aplicar los cambios o completar los procesos. No sé si esto es culpa únicamente del procesador o del modo en el que se ejecutan estas funciones de IA.

Salvo que busques un móvil específicamente con un rendimiento extremo para juegos y otras tareas pesadas, creo que este Pixel 8 Pro es más que suficiente para casi cualquier usuario. En mi caso no necesito más, y únicamente me encantaría que se acortasen los tiempos de espera de las funciones IA, sobre todo en lo que a fotografía se refiere.

BATERÍA: ningún problema, aunque no es sobresaliente

Si hablamos de la autonomía, este Pixel 8 Pro cuenta con una batería de 5.050mAh, una cifra bastante estándar en la gama alta. Sin embargo, le acompañan únicamente unos insuficientes 30W de carga rápida, así como 23W de carga inalámbrica.

Y el caso es que la autonomía en sí me ha parecido correcta, aunque no espectacular. Sí, he podido llegar al final del día casi sin problemas, pero tampoco he tenido esa sensación de batería casi infinita, como me pasó con el Galaxy S23 Ultra, por ejemplo.

Creo que esta batería va a ser más que suficiente para la mayoría de usuarios. Quizás pueda quedarse un poco corta para aquellas personas extremadamente exigentes y que utilizan su móvil de forma muy intensiva. Para el resto, no debería haber mucho problema.

En cuanto a las cargas, en un poco más de una hora lo tendremos de 0 al 100% por cable, una cifra que sinceramente queda por debajo de lo que esperamos para un gama alta. Aquí Google debería hacer un esfuerzo por incluir una carga más rápida.

PANTALLA: no sé si es la mejor, pero es EXCELENTE

Google este año se ha puesto seria con las pantallas de sus Pixel 8 y Pixel 8 Pro. En este caso tenemos un panel bastante grande, de 6,7 pulgadas. Tenemos muy buena resolución, una tasa de 120Hz, panel LTPO y un asombroso brillo pico de 2.400 nits. El brillo máximo (HBM) se queda en 1.600 nits.

Lejos de las cifras, que son muy parecidas a otros gama alta, este panel me ha encantado, de verdad. Es una pantalla excelente, con muy buena interpretación de color, unos ángulos de visión muy buenos y unas sensaciones que en general nos dejan muy satisfechos.

El brillo no se queda atrás, y es uno de esos terminales que vamos a poder usar incluso en condiciones de incidencia de luz solar directa. Y esto es especialmente importante si queremos visualizar algún vídeo o poder hacer fotos en condiciones de mucha luz.

AUDIO: buena experiencia, pero esperaba más

Para el sonido de este Pixel 8 Pro contamos con un doble altavoz estéreo y distintas tecnologías que Google ha incluido, como el sonido adaptativo dependiendo de la situación, o el sonido espacial.

Y el caso es que este Pixel 8 Pro es un buen exponente en el apartado del audio, ya que tenemos un buen volumen y una calidad que me ha gustado. No obstante, sigo pensando que esperaba un poco más de un terminal de este tipo.

Tenemos un sonido que cumple sin problemas, pero creo que Google tiene margen de mejora para poder estar a la altura de otros rivales que tienen claramente un mejor sistema de sonido en general.

SOFTWARE: la esencia de Google que nunca falla

Si hablamos de un Pixel, tenemos que hablar de puro software, ya que es posiblemente uno de los motivos de compra principales de estos dispositivos. Y el Pixel 8 Pro no es una excepción.

Contamos con Android 14 y todas las bondades de esta nueva versión del sistema operativo, pero con el punto fuerte de ser totalmente stock y sin añadidos. Estéticamente es lo que ya hemos visto en el Pixel 8 y lo que ya conoces, pero en sus funciones extra está lo interesante.

Google lo ha apostado casi todo a la Inteligencia Artificial para mejorar tanto la personalización como la fotografía. Tenemos, por ejemplo, la creación de fondos de pantalla mediante IA, que funciona genial y que me ha ayudado muchísimo a personalizar este Pixel 8 Pro.

Aunque donde este Pixel 8 Pro destaca es en las funciones IA relacionadas con fotografía. Tenemos el ya conocido Magic Eraser para borrar objetos, personas o lo que queramos de las fotos. Cada vez funciona mejor y es más inteligente.

Tenemos también el Editor Mágico, que nos permite literalmente editar las fotos con un toque, cambiando el cielo, la estética de la foto, el modo retrato… Funciona increíblemente bien y es perfecto si no queremos complicarnos la vida.

También me ha gustado mucho el Audio Magic Eraser, que básicamente consigue eliminar todos esos ruidos de fondo que dificultan que se escuche nuestra voz en un vídeo. El resultado no es perfecto, pero es asombroso para tratarse de algo tan sencillo de aplicar.

Y, lógicamente, hay que hablar de la función más reciente y una de las más importantes: Video Boost. Se trata de la posibilidad de mejorar nuestros vídeos mediante IA, y sinceramente el resultado me ha dejado boquiabierto. Después te contaré más en el apartado fotográfico.

CÁMARAS: quizás el motivo de compra de este Pixel 8 Pro

El otro pilar fundamental de un Pixel es el apartado fotográfico, y en este Pixel 8 Pro adquiere una relevancia aún mayor. Ya te adelanto que he disfrutado mucho haciendo fotos, pero veremos que hay aspectos mejorables.

Tenemos tres sensores en la parte trasera: principal de 50 megapíxeles, gran angular de 48 megapíxeles y un teleobjetivo 5X de 48 megapíxeles. Tanto el gran angular como el telefoto son la principal diferencia respecto al Pixel 8 normal.

Con el sensor principal los resultados son increíbles. No entraré a valorar si es la mejor cámara o no, porque sinceramente no me importa mucho. Lo realmente relevante es que he disfrutado haciendo fotografías en todas las condiciones. Y es que tenemos muy buena interpretación del color, un HDR increíble, muy buen nivel de detalle…

De noche también es un gusto hacer fotos con esta cámara, ya que hay muy poco ruido, el balance de blancos está genial y el nivel de detalle se mantiene muy alto. El Night Sight sigue ayudando muchísimo en determinadas situaciones.

En cuanto al gran angular, sinceramente estoy satisfecho. Perdemos obviamente calidad respecto al sensor principal, pero no tenemos una distorsión exagerada en las esquinas, ni tampoco un nivel de ruido dramático, incluso en condiciones complejas. Aquí se nota mucho que el sensor es mejor que en la generación anterior y que Google hace un buen trabajo con el procesado.

Y con el teleobjetivo 5X sinceramente he disfrutado mucho. Tampoco sé si es el mejor del mercado, cosa que dudo, pero lo importante es que nuevamente he sacado fotografías muy vistosas y que aciertan en casi todo: buen HDR, buen detalle, buen color… Además, esta distancia focal lo hace idóneo para fotografía de arquitectura, naturaleza e incluso retratos.

Aunque, paradójicamente, no podemos hacer un modo retrato como tal con el telefoto, algo que no comprendo. Únicamente nos tenemos que conformar con el desenfoque natural que nos otorga este sensor, y que sinceramente me ha parecido muy correcto.

SELFIE: me sigue gustando muchísimo

Para el apartado del selfie tenemos un sensor de 10,5 megapíxeles en el agujero en pantalla. Google siempre suele hacer buen trabajo con la cámara delantera, y en este caso vuelve a ser así.

Muchos me habéis dicho en comentarios en el canal que el selfie de estos Pixel 8 es peor que el de otros años, y para mí sinceramente se trata más de un cambio de interpretación de la foto, y no tanto de la calidad en sí.

Este año notamos un HDR menos agresivo y no tan irreal, pero conservamos una fotografía que, en mi opinión, resulta muy atractiva y que sigue conservando bien el detalle y la buena interpretación del color, incluidas las pieles.

Además, por suerte contamos con grabación en 4K 60fps, algo que no pueden decir otros rivales. Bien es cierto que no me ha parecido el mejor vídeo, pero en general se ve bastante bien.

VÍDEO: tiene que mejorar, pero cuenta con la IA

Este Pixel 8 Pro nos deja puntos fuertes y débiles en lo referente al vídeo. Tenemos una resolución 4K 60fps, lo cual está bastante bien y es un estándar en la gama alta. No contamos con 8K, pero no creo que lo necesitemos.

La calidad del vídeo en sí está bien. Vemos que la calidad es correcta, así como la estabilización. Sin embargo, tengo la sensación de que no está a la altura de otros rivales de la gama alta. Vemos cómo la estabilización no es perfecta, y a la que las condiciones de luz empeoran, el detalle baja considerablemente.

Pero claro, Google cuenta con un arma secreta de la mano de la IA: la recién llegada función Video Boost. Esto es básicamente una mejora del vídeo mediante Inteligencia Artificial, aunque el funcionamiento es un poco engorroso.

Lo tenemos que activar ANTES de grabar el vídeo y de momento estamos limitados a 4K 30fps. Después de grabar, hay que subir el vídeo a Google Fotos y se empezará a procesar. Este proceso va a tardar bastante, incluso horas, y tras ese tiempo tendremos nuestro vídeo mejorado.

Dejando a un lado lo pesado del proceso, el resultado es espectacular, sobre todo en condiciones de luz complejas. Este Video Boost consigue mejorar la estabilización, reducir el ruido y rescatar más detalle, sobre todo en las partes más oscuras.

Es una función muy limitada todavía, pero será cuestión de tiempo que Google la mejore y podamos disfrutarla de una manera más rápida, versátil y eficiente.

CONCLUSIONES: es imperfecto, pero me encanta

Este Pixel 8 Pro me ha gustado, eso ha quedado claro, pero no es perfecto. Y es que una de las malas noticias es su precio, que ha subido y se sitúa en los 1.099€, aunque es cierto que no es extraño encontrarlo por menos precio.

Quitando este aspecto, el Pixel 8 Pro es un telefonazo, pese a sus imperfecciones. Google sigue apostando a sus puntos más fuertes: software y cámara. Y realmente lo hace muy bien.

No obstante, tiene aspectos mejorables como el vídeo, la batería, la usabilidad de las funciones IA… Aunque sinceramente creo que puede ser bastante prometedor si Google acierta con la tecla en las actualizaciones, y hace mejor a este terminal que ya parte de una muy buena base.

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